Cuatro claves para disminuir al máximo las pérdidas en la confección de rollos Aplicar tecnología y buenas prácticas en el proceso de henificación es lo más importante para lograr un alimento de gran digestibilidad y fuente de proteína. Con el sistema procesador de fibra RotoCut de la Rollant 375 RC de Claas, por ejemplo, no es necesario trozar los rollos con un mixer o moledora, ya que la máquina procesa la fibra a 6 cm de largo.

Como ingrediente clave en la dieta de producción de carne y leche, el heno de alfalfa representa una fuente de fibra efectiva que, sumando aplicación de tecnología y buenas prácticas en la confección, puede transformarse en una fuente proteica y un alimento de gran digestibilidad. Disminuir al máximo las pérdidas es el principal objetivo en la campaña que comienza. Para eso, Federico Sánchez, de CLAAS Argentina, recomienda tener en cuenta aspectos fundamentales a la hora de poner en marcha equipos como la Claas Rollant 375 RC. 

Uno de ellos es confeccionar andanas de forma y volumen uniforme, con una densidad aproximada de 5 kilogramos de pasto por metro lineal. En lotes de bajo rendimiento (2 o 3 kilos por metro), lo ideal es realizar zigzagueos discontinuos para llenar uniformemente la cámara de compactación, produciendo rollos perfectamente cilíndricos. 

En andanas de mayor volumen, Rollant permite trabajar en forma lineal gracias a su recolector pick up de bajo perfil y 2,10 metros de ancho, que le posibilita procesar hasta 18 toneladas de materia seca por hora. Para evitar pérdidas y entrada de tierra, la clave es regular la posición del recolector a 5 cm de altura, dos por debajo de la altura de corte. 

La humedad del forraje es otro punto al que hay que prestarle atención, ya que determina la calidad del heno que se confeccionará y las condiciones en las que tendrá lugar el almacenamiento posterior, explica el especialista, y hace hincapié en que “si el forraje no fue secado adecuadamente y es henificado con un contenido de humedad mayor al 20%, se produce un deterioro en la calidad”. 

Eso favorece la respiración celular y el desarrollo de hongos que consumen los carbohidratos de alta calidad del forraje y generan calor a través de su respiración. Pero, por el contrario, a medida que la humedad de la andana desciende, las pérdidas en cámara aumentan progresivamente. “Cuando la humedad de la andana es inferior al 13%, el material se encuentra muy susceptible a perder hojas y la agresividad mecánica a la que es sometido el forraje incrementa notablemente las pérdidas”, advierte Sánchez. 

El uso de la fibra procesada es otro tema importante: “Cuando se usa el sistema procesador RotoCut con el que viene equipada la Rollant 375 RC, los rollos presentan una gran facilidad para el uso posterior que se le da a esa fibra, dado que no es necesario trozarla con un mixer o una moledora”, explica Sánchez. El RotoCut (RC) es un procesador de fibra ubicado entre el pick up y la cámara de compactación. Cuando éste está activado, permite que toda la fibra con que son confeccionados los rollos sea trozada a 6 centímetros de largo. 

Lo cierto es que contar con un rollo de fibra procesada es contar con un rollo listo para ser incorporado en un mixer, ya sea vertical u horizontal. “Con sólo cortar la red de atado, su fibra ya posee el largo óptimo para ser cargado con una pala y mezclarlo con el resto de los ingredientes, con la ventaja adicional de ahorrar el combustible que demanda el procesado de fibra en el mixer vertical o la moledora de rollos”.

Por su tamaño de 1,20 x 1,30 metros y su peso de 400 kilos, los rollos confeccionados por esta máquina no sólo son ideales para utilizar en cualquier tipo de mixer, sino que son muy eficientes para darlos de comer ad libitum en aros, dado que el animal siempre come a bocado lleno, disminuyendo las pérdidas y desperdicios que produce cuando se alimenta de rollos de fibra entera.

El almacenaje es el último de los aspectos que Federico Sánchez destaca, ya que, luego de confeccionados, la recomendación es retirar los rollos del lote de forma inmediata para no afectar la productividad de la pastura, y luego estibarlos, colocándolos pegados por sus caras planas, formando filas orientadas en la misma dirección de los vientos predominantes, lejos de los árboles y separados entre sí.