Con el objetivo de eficientizar recursos, Forward Fields dijo presente en ExpoAgro presentando la paleta forrajera de Pottinger. Un periodista de TodoAlfalfa dialogó con Tomás Trojavchich, responsable comercial de la firma en el stand de la empresa.
Forward Fields actúa como el puente estratégico para introducir la ingeniería austríaca en el mercado local, con un objetivo claro: dotar al productor de herramientas que permitan transformar la producción primaria en proteínas de valor agregado (carne y leche premium).
El proceso de henificación es una carrera contra el tiempo, más en tiempos de “cambios climáticos”. Para Trojavchich ”un corte limpio es vital para la fisiología de la alfalfa; el uso de un sistema de corte por impacto, en lugar de uno por desgarro, previene el deshilachado de los tallos, reduce la pérdida de savia y acelera la cicatrización”.
Esto se traduce en una velocidad de rebrote significativamente mayor y en la preservación de la densidad de plantas por metro cuadrado a lo largo de los años.
Las segadoras de la marca operan a más de 3000 rpm. Esta alta velocidad tangencial permite un corte neto por impacto, asegurando que la planta sufra el menor estrés posible y facilitando un acondicionado uniforme que acelera la pérdida de humedad de forma homogénea.
Pottinger ofrece opciones diferenciadas: unidades con acondicionador para acelerar el secado y versiones sin acondicionador, diseñadas específicamente para el perfil de productores pequeños o planteos que requieren una inversión inicial más contenida sin sacrificar la calidad del corte.
El sistema de suspensión permite que la barra de corte «flote» y copie las micro-irregularidades del terreno. Esto evita la degradación de la corona de la planta y, fundamentalmente, impide la incorporación de tierra al forraje, manteniendo niveles mínimos de cenizas.
Unidades de 3 metros (3 puntos): Máxima maniobrabilidad y versatilidad para transporte, ideales para establecimientos medianos.
Sistema «mariposa» de 10 metros: El estándar para contratistas de alta productividad
Estos equipos permiten maximizar la «ventana de oportunidad» climática, reduciendo el consumo de combustible por hectárea y optimizando la logística de picado.
Esta precisión en el corte es el cimiento necesario para la siguiente etapa: la gestión de una hilera libre de contaminantes.
Para alcanzar estándares de exportación, el control de la contaminación por cenizas es innegociable. Un forraje con alto contenido de tierra no solo baja la palatabilidad, sino que introduce material indeseado.
Trojavchich destaca dos soluciones que responden a diferentes estadios de inversión y objetivos finales:
Rastrillos giroscópicos (2 a 4 rotores): Son la recomendación lógica para el productor que busca dar el primer salto hacia la exportación o el consumo interno de alta calidad. Su gran innovación es la «rueda multitask»: una rueda frontal que actúa como un sensor mecánico, permitiendo que el rotor copie el suelo de forma independiente al chasis. Esto garantiza que los dientes del rastrillo recolectan el forraje sin «barrer» la tierra, solucionando de raíz un problema biológico-nutricional mediante ingeniería mecánica.
Tecnología merger: Representa el «estándar de oro». A diferencia del rastrillo convencional, este levanta el material mediante un pick-up de alta fidelidad y lo deposita lateralmente a través de una cinta transportadora. Al no existir arrastre del forraje sobre el suelo, se logra la máxima retención de hojas (donde reside la proteína) y una pureza total, libre de piedras y tierra.
El “carro forrajero”
Se presenta como una alternativa disruptiva a los sistemas tradicionales de mega-enfardado o picado autopropulsado, integrando tres funciones en un solo equipo: recolección, picado y transporte.
Capacidad y potencia de levante: Con una capacidad de 39 metros cúbicos y un pick-up frontal de 2,3 metros (dimensiones comparables a las de una mega-enfardadora), el equipo permite procesar volúmenes masivos de biomasa con una estructura operativa mínima.
Reducción de costos directos: Al realizar el picado y almacenamiento simultáneo, se eliminan pasos intermedios. Se ahorra el costo de insumos (hilo y red) y se reduce la cantidad de tractores y personal involucrados en la cadena, impactando directamente en el costo por tonelada de materia seca.
Este equipo es la pieza central del «pastoreo mecanizado». Al cosechar y suministrar el forraje fresco directamente en el comedero, se eliminan las pérdidas por pisoteo y deyecciones en el lote, que habitualmente desperdicia entre un 30% y un 40% del forraje disponible en el pastoreo directo.
La propuesta de Pottinger y Forward Fields en ExpoAgro puso en eje a la eficiencia forrajera y remarcó que no es el resultado de una máquina aislada, sino de un ecosistema de precisión.
Desde la segadora que protege el potencial de rebrote hasta el sistema merger que garantiza la pureza nutricional, cada eslabón está diseñado para maximizar la calidad.
La adopción de estas tecnologías no debe verse meramente como una renovación de activos, sino como un cambio de paradigma productivo. Producir forraje de alta pureza y calidad superior es el camino más corto hacia una producción de carne y leche competitiva a nivel global.

