El corte, el primer paso para asegurar la calidad de la reserva

Gustavo Torresi, gerente comercial de Gauss Landtechnik, dialogó con TodoAlfalfa y remarcó que el objetivo sigue siendo brindarle al productor soluciones integrales para cada paso del proceso productivo.

Una vez más, en el marco de ExpoAgro, la alianza estratégica consolidada por Gauss junto a referentes globales como Krone, Arcusín, Faresin y GTS puso el foco en los estándares de productividad para el agro argentino. 

Ante la volatilidad climática y la presión por la eficiencia de costos, la incorporación de tecnología de punta ya no es una opción, sino un imperativo para la planificación forrajera moderna.

Gustavo Torresi, gerente comercial de la empresa, dialogó con TodoAlfalfa y remarcó que el objetivo sigue siendo brindarle al productor un ecosistema de maquinas que cubra desde el corte hasta la nutrición animal permite capturar valor en cada eslabón, minimizando pérdidas y maximizando la ventana operativa. 

Esta visión sistémica comienza con la selección precisa de las herramientas de corte, el primer paso crítico para asegurar la calidad de la reserva.

Segadoras: El ecosistema Krone

La inversión estratégica en segadoras debe orientarse según la escala y el objetivo productivo, ya que el tratamiento inicial del material condiciona el rendimiento final de la alfalfa. Krone, con un catálogo de más de 120 modelos, permite una gama de alternativas amplia.

Escala inicial y optimización de corte: Para superar la calidad del corte tradicional y potenciar el rebrote del alfalfar, la elección técnica son los equipos de 3 puntos sin acondicionador (2 metros).

Producción de alta performance: La confección de rollos o megafardos de exportación exige segadoras de tiro con acondicionador (3,20 metros) o unidades autopropulsadas de 10 a 11 metros. El objetivo aquí es un precorte del tallo que iguale la velocidad de secado con la hoja.

Tratamiento de pasturas: En zonas específicas como el sur de Buenos Aires, la implementación de acondicionadores de mayales resulta indispensable para el manejo eficiente de pasturas de gramíneas.

Estrategia de silaje: Para planteos de grandes volúmenes de material húmedo, la configuración obligatoria en segadoras mariposa o autopropulsadas incluye el unificador de andana, una herramienta clave para optimizar la logística de recolección posterior.

La capacidad de procesar grandes anchos de labor con un acondicionamiento intensivo reduce drásticamente el tiempo de exposición del forraje en el campo. Minimizar este riesgo climático es el factor que protege la inversión realizada en semilla y fertilización.

El factor calidad, atado a la calidad del rastrillado

La fase de hilerado es donde se define si la inversión en tecnología de corte se traduce en nutrición real o en pérdidas económicas. La transición del sistema estelar al rastrillo giroscópico es una decisión de rentabilidad basada en tres pilares técnicos:

Pureza del forraje: Al carecer de contacto directo con el suelo, el sistema giroscópico elimina la incorporación de cenizas, tierra y materia fecal. Esto preserva los niveles de proteína digestible y evita el aumento de cenizas que penalizan la calidad de la dieta.

Sistema de corte: Una ventaja competitiva crítica es que los rastrillos giroscópicos disponen la fibra de forma perpendicular al avance de la máquina. Esta disposición permite que el cutter de la megaenfardadora realice un troceado superior y más homogéneo.

Eficiencia energética: Un material mejor «cuteado» reduce la carga de trabajo y el consumo de combustible del mixer en la etapa de alimentación, acortando los tiempos de mezclado.

Una vez asegurada la calidad de la andana, el enfoque debe desplazarse hacia la logística de confección y el movimiento de las reservas en el lote.

La confección y las reservas

A la hora de pensar la producción, la escala industrial, debe mirar el megafardo como el “formato” más redituable. Esto se da “debido a su superior relación tallo-hoja frente al rollo, donde el movimiento mecánico suele provocar una mayor pérdida de material valioso”, aseguró Torresi. 

Actualmente, el 90% de las megaenfardadoras se comercializan con sistema cutter, ya que la industria reconoce que procesar la fibra desde la recolección simplifica radicalmente la logística nutricional posterior.

Para resolver el cuello de botella que representa el movimiento de forraje, Gauss introduce el agrupador Arcusín E14, una solución que optimiza la logística post-confección:

Capacidad operativa: Agrupa hasta 14 fardos, permitiendo que los fardos pequeños se manejen con la eficiencia logística de un megafardo.

Recolector Arcusin, representado en Argentina por Gauss Landtechnik

Optimización: Su requerimiento de potencia es notablemente bajo (70-80 HP), lo que permite utilizar tractores de la flota existente con un costo operativo mínimo. Además, su automatización total simplifica la gestión del capital humano.

Sustentabilidad del lote: Al sistematizar la recolección, se evita el tránsito errático de camiones y cargadores. Esto reduce drásticamente la compactación del suelo, protegiendo la estructura radicular y extendiendo la longevidad y el rendimiento del alfalfar por más campañas.

El eslabón final: El bocado más nutritivo

El ciclo productivo alcanza su máxima expresión en la batea. La búsqueda de la rentabilidad animal (carne o leche) depende de la homogeneidad de la dieta. La tecnología del mixer autopropulsado Faresin transforma este proceso en una operación de alta precisión:

Eficiencia: La máquina reemplaza el conjunto de tractor, mixer de arrastre y pala cargadora. Un solo operario gestiona toda la carga y mezcla, optimizando el uso de mano de obra y combustible.

Rendimiento: El mixer Faresin alcanza una homogeneidad del 98% en la ración, garantizando que cada bocado contenga la proporción exacta de nutrientes diseñada por el nutricionista, lo que impacta directamente en la conversión y salud del rodeo.