El buen momento que atraviesa la ganadería, con precios en alza para la carne, se traduce en un impacto positivo para la producción de forraje y especialmente para la alfalfa. Producir alfalfa para consumo propio se mostró como una alternativa rentable.
En el escenario actual de la ganadería argentina, la eficiencia ha trascendido la esfera técnica para convertirse en el único motor de rentabilidad real. En un contexto donde la inflación ya no actúa como un velo que enmascara las ineficiencias operativas, la gestión profesional debe enfocarse en la «ganancia individual» de la res.
En ese marco, el asesor ganadero Darío Colombatto, indicó que “en la actualidad el mercado presenta una anomalía que representa una oportunidad táctica sin precedentes: la escasez de oferta de animales recriados ha llevado a la industria a pagar valores idénticos por ejemplares en el rango de los 300, 320, 340 y 360 kg”.
Una apuesta a las pasturas
El ingeniero agrónomo Federico Orso remarcó que la revalorización de la ganadería y los buenos precios de la carne llevaron a una reutilización del suelo, apostando a la producción de pasturas y verdeos.
Por su parte, Miguel Fabricio, productor de la zona de Pehuajó, valoró a la alfalfa por su capacidad de supervivencia. “Posee una raíz capaz de alcanzar los 5 metros de profundidad, lo que constituye un blindaje operativo crítico ante el descenso de las napas, permitiendo la continuidad de la producción forrajera cuando otros cultivos anuales colapsan¨”.
Siguiendo la metodología de gestión de Federico Orso, la optimización del recurso tierra requiere una segmentación técnica rigurosa:
• Lomas y lotes de alta aptitud: Reservados para alfalfas puras de máximo rendimiento.
• Lotes de media loma o marginales: Implementación de mezclas consociadas que integran alfalfa, agropiro y festuca.
• Lotes quebrados: Introducción de Lotus para asegurar cobertura y productividad en ambientes difíciles.
• Bajos dulces y salinos: Manejo de especies específicas adaptadas a la restricción hídrica o salina.
La productividad registrada valida este enfoque intensivo: “se han alcanzado techos de 11 rollos por hectárea en el primer corte, estabilizándose en 8 a 9 rollos en cortes subsiguientes”, sostuvo.
Estos volúmenes no solo cubren las necesidades de pastoreo, sino que generan una reserva estratégica de alto valor nutritivo, fundamental para la suplementación y el acostumbramiento de terneros, permitiendo sostener cargas animales que desafían los estándares tradicionales.
Recría, una forma de duplicar peso, reducir costos y eficientizar el proceso
La recría extendida debe ser interpretada como una herramienta financiera de «blindaje» frente a relaciones de compra-venta desfavorables. La lógica operativa es contundente: “al agregar kilos producidos a pasto en el propio establecimiento, el productor logra una dilución del quebranto inicial derivado del alto costo de adquisición del ternero de destete. El objetivo estratégico es la duplicación del peso de ingreso: llevar un animal de 180 kg a los 360 kg en un ciclo proyectado de 10 meses (300 días)”, apuntó Colombatto.
Desde el punto de vista técnico, “esta meta requiere una ganancia diaria promedio de 600 gramos. Este nivel de crecimiento es sumamente eficiente y sostenible bajo un manejo pastoril adecuado, ya que no exige forzar curvas de crecimiento de 1 kg/día que suelen ser más costosas y difíciles de mantener”, remarcó.
Asimismo, este esquema permite una entrada estratégica al corral de terminación entre noviembre y diciembre para acceder a una ventana de salida en febrero o marzo. Esta sincronización aprovecha el pico estacional de precios derivado de la escasez de oferta de animales pesados, maximizando el margen por kilo vendido.
Análisis de rentabilidad, la ganadería vs la agricultura
En las zonas de aptitud mixta, la ganadería de alta eficiencia sobre pasturas de alfalfa se posiciona hoy como una alternativa superior a los cultivos de renta.
El análisis del productor Miguel Fabricio valora la productividad de la alfalfa. Un cultivo de soja requiere superar rendimientos de 10.000 kg/ha para igualar el margen neto generado por una hectárea de alfalfa bien manejada; un rendimiento que resulta prácticamente inalcanzable en la mayoría de las zonas productivas.
Los indicadores de generación de valor son elocuentes:
• Valorización de reservas: Producciones de 10 rollos en el primer corte con valores de mercado entre $80.000 y $100.000 por unidad.
• Capacidad de carga y ganancia: Posterior al aprovechamiento para reservas, la hectárea sostiene una carga de 7 a 8 terneros con ganancias sostenidas de 600 g/día.
El único factor crítico de gestión para asegurar este flujo de fondos es el control preventivo del empaste. Por lo que, la integración de la eficiencia forrajera, la recría planificada y la visión comercial estacional conforma el nuevo estándar de rentabilidad en el sector ganadero.
De esta manera, la alfalfa se transforma en el pilar de un modelo de negocio que ofrece mayor estabilidad y márgenes que la agricultura tradicional en ambientes ganaderos.
Principios para la alta rentabilidad ganadera
• Maximización del recurso forrajero: Utilizar la alfalfa como base estratégica, aprovechando su profundidad radicular y su capacidad de generar reservas de alto valor (objetivo: +10 rollos/ha en cortes iniciales).
• Objetivo de duplicación de peso: Apuntar a transformar el stock de 180 kg a 360 kg en 300 días para diluir el diferencial de precio de la relación compra-venta.
• Aprovechamiento de ventanas comerciales: Sincronizar la producción para comercializar animales pesados en los meses de escasez (febrero/marzo), aprovechando la actual paridad de precios en el rango de 300-360 kg.
• Gestión sanitaria: Implementar protocolos rigurosos contra el empaste para proteger el capital en stock y asegurar el cumplimiento de las metas de ganancia diaria.
• Priorización del margen neto: Evaluar la asignación de tierras bajo criterios de rentabilidad real, reconociendo que la ganadería intensiva sobre alfalfa representa hoy un modelo de negocio más sólido que la agricultura convencional.
Fuente: El Rural
