En el corazón agrícola de California, una colisión inevitable entre la alta producción de alfalfa y la alarmante disminución de las aguas subterráneas amenaza la sostenibilidad del sector.
En respuesta a esta crisis, una investigación de la Universidad de California en Davis (UC Davis), presentada por Charles Janssen en el congreso mundial de alfalfa, ofrece una respuesta a este desafío.
Al inicio de su presentación, Janssen expuso una correlación crítica que define la magnitud del problema. Mediante mapas superpuestos, demostró que las principales regiones productoras de alfalfa, leche y ganado coinciden directamente con las zonas que experimentan un alarmante y continuo descenso en los niveles de agua subterránea. Esta superposición geográfica no es una coincidencia, sino el epicentro de la crisis hídrica de California: la industria que sustenta la economía rural depende directamente del recurso que se agota con mayor rapidez.
Para enfrentar directamente este dilema, el equipo de UC Davis diseñó un experimento riguroso con una pregunta central: ¿es posible interrumpir el riego de la alfalfa durante los meses más secos y aun así mantener un cultivo viable y rentable?

Poniendo a prueba la resiliencia de la alfalfa
La lógica detrás del proyecto de investigación es clara: para enfrentar la escasez de agua, es fundamental evaluar cómo se comportan los nuevos cultivares de alfalfa en condiciones de riego tanto completo como deficitario.
El objetivo era identificar variedades y estrategias que permitieran a los agricultores adaptarse sin sacrificar la viabilidad económica de sus explotaciones.
El diseño experimental de Janssen se centró en componentes clave para obtener resultados robustos y aplicables:
• Ubicaciones: Se establecieron dos sitios de prueba estratégicos, Davis en el centro de California y El Centro en el extremo sur, seleccionados para validar la estrategia en dos de los entornos agrícolas más importantes y climáticamente distintos del estado.
• Diseño de la prueba: Se plantaron 40 variedades (entradas) diferentes de alfalfa en otoño en cada ubicación.
• Tratamiento clave: Se implementó una estrategia de «riego deficitario», definida como la suspensión total del riego durante el periodo de mayor demanda hídrica, entre los meses de julio y octubre.
• Preguntas de investigación: El estudio buscaba responder dos preguntas centrales: ¿qué cultivares tienen un buen rendimiento bajo riego deficitario? y ¿existe una interacción significativa entre el cultivar seleccionado y las condiciones ambientales o el tipo de riego aplicado?
Además de estas preguntas, Janssen destacó que la interrogante de seguimiento más importante es el efecto a largo plazo que este tratamiento de riego deficitario podría tener sobre la persistencia de las praderas de alfalfa en ciclos productivos posteriores. Este diseño riguroso permitió al equipo obtener resultados visuales y cuantitativos que resultaron ser sorprendentemente positivos.
Ahorro de agua superior a la pérdida de rendimiento
Los hallazgos del estudio no solo validaron la estrategia de riego deficitario, sino que también revelaron un balance excepcionalmente favorable entre el agua ahorrada y la producción obtenida, constituyendo el núcleo del valor de esta investigación.
Un aspecto destacado fue la notable recuperación visual de las parcelas. Durante el periodo sin agua, las parcelas sometidas a riego deficitario parecían «casi muertas». Sin embargo, en la primera siega del año siguiente, lograron una «recuperación completa» y produjeron rendimientos «sustanciales».
Más aún, tras la cosecha, se observó un rebrote total tanto en las parcelas de riego completo como en las de riego deficitario. Esta asombrosa resiliencia es la prueba visual de la viabilidad de la estrategia. Ofrece a los agricultores la confianza para implementar estas restricciones durante los períodos de sequía, sabiendo que sus praderas no solo sobrevivirán, sino que volverán a ser productivas.
Los datos cuantitativos reforzaron estas observaciones visuales, mostrando una clara ventaja en la gestión del agua:
| Ubicación del Ensayo | Reducción de Rendimiento | Ahorro de Agua |
| Davis (California) | 30% | 37% |
| El Centro (California) | 17% | 40% |
El análisis de estos datos conduce a la conclusión principal de Janssen: en ambos lugares, el porcentaje de agua ahorrada fue significativamente mayor que el porcentaje de rendimiento perdido.
El resultado en el centro es particularmente revelador, sugiriendo que la estrategia podría ser aún más efectiva en las regiones más cálidas y con mayor estrés hídrico del estado, donde el ahorro de agua es más crítico. Estos resultados emocionantes abren la puerta a nuevas implicaciones prácticas para el futuro de la agricultura en la región.
Implicaciones futuras: Una herramienta práctica para los agricultores
Esta investigación posiciona la estrategia de riego deficitario como una herramienta tangible y económicamente viable que los agricultores pueden implementar durante periodos de escasez de agua para mantener la rentabilidad de sus operaciones. Los resultados demuestran que es posible reducir drásticamente el consumo de agua sin sufrir una pérdida proporcional en la producción, un equilibrio crucial para la supervivencia del sector en un clima cambiante.
En sus conclusiones, Charles Janssen calificó los hallazgos como «muy emocionantes» y un «instrumento muy útil para los productores de nuestra región».
