En una nueva edición de ExpoAgro, el sector forrajero reafirma su rol como motor de la reactivación agrícola, presentándose en un momento donde las condiciones de los lotes exigen precisión técnica para no malograr el potencial productivo.
La producción de forraje de alta calidad no es un hecho fortuito, sino el resultado de una cadena de procesos interconectados donde la tecnología de punta define la rentabilidad del negocio.

Silvia Olivo, Responsable de Heno y Forraje de Massey Ferguson, dijo que hay una clave fundamental: “la eficiencia se construye minimizando pérdidas en cada eslabón”.
Para el productor moderno, el desafío no es solo recolectar material, sino gestionar un proceso industrial de precisión donde el valor nutricional del campo debe llegar lo “mejor posible” al animal.
Para Olivo, pensar en una cosecha de excelencia no es pensar solo en una maquinaria de calidad… Porque antes de encender los motores, hay que realizar una planificación agronómica.
“Cosechadores de tallos por metro cuadrado”
Lo manifestó Olivo al remarcar que para lograr estándares premium es clave entender eso. La calidad final de un rollo o fardo depende directamente de la relación hoja-tallo, un equilibrio que solo se logra si el cultivo ha sido gestionado para maximizar su contenido proteico y persistencia.
Porque si tenes un lote con malezas o una densidad poblacional deficiente, podes tenes el mejor equipo, pero su rendimiento se verá afectado. Según el análisis técnico de Massey Ferguson, los factores determinantes para garantizar un forraje de alta proteína antes de la cosecha son:
Limpieza y sanidad del lote: Un terreno libre de malezas asegura que el material conservado sea exclusivamente forraje de alto valor biológico.
Densidad poblacional óptima: Lograr el número adecuado de plantas por metro cuadrado para maximizar la producción de tallos.
Relación hoja-tallo: Manejo del momento de corte para preservar la mayor cantidad de hojas, donde se concentra la mayor densidad de nutrientes.
Persistencia del cultivo: Un manejo agronómico que cuide la salud de la planta para garantizar ciclos productivos prolongados.
El corte, una intervención quirúrgica en el cultivo
Olivo advierte que “una mala elección tecnológica en esta etapa puede derivar en pérdidas de más del 10% del material”. Un corte neto, ejecutado con barras técnicamente probadas, evita el desgarro de los tallos, lo que previene la entrada de enfermedades y acelera la tasa de rebrote, permitiendo ganar cortes acumulativos durante la campaña.
Massey Ferguson despliega una oferta adaptada a la diversidad climática de Argentina
Para productores que buscan simplicidad y mantenimiento eficiente, ofrece la segadora de tres puntos DM204, disponible con o sin acondicionador según la zona geográfica. En el segmento de alta capacidad, destacan la Serie 1300 y la autopropulsada WR235, cuyo diferencial es el sistema de rodillos acondicionadores de acero sobre acero.
«Antes de encender los motores, hay que realizar una planificación agronómica».
Este diseño, específico para alfalfa, quiebra el tallo de forma precisa para:
Expulsión acelerada de agua: Permite que la humedad interna del tallo se libere rápidamente sin degradar los nutrientes.
Gestión de la humedad: La WR235 ofrece la opción de cuatro rodillos acondicionadores, una herramienta crítica para bajar del 80% al 20% de humedad en tiempos mínimos, protegiendo el material ante la inestabilidad climática.
Adaptabilidad regional: La oferta de versiones con y sin acondicionador responde a las necesidades de regiones extra-pampeanas (Cuyo, Norte y Sur), donde las condiciones de radiación y humedad varían drásticamente.
Con el material cortado, el desafío es el movimiento estratégico de la andana sin resignar materia seca, y es allí donde ingresa a jugar el rastrillo. El productor tendrá como objetivo minimizar pérdidas de Materia Seca.
“El rastrillado es la fase crítica donde se pone en juego la estructura física del forraje. Es aquí donde el riesgo de pérdida es mayor, pudiendo alcanzar más del 30% si no se cuida la integridad de la hoja”, remarcó Olivo.
Aquí, el objetivo es airear y mover el material sin incorporar impurezas.
La tecnología de rastrillos giroscópicos de Massey Ferguson se distingue por su «movimiento suave», acompañando al forraje sin agredirlo. Esto permite trabajar a mayores velocidades sin incorporar tierra y evitando el repicado de las hojas.
El proceso se ejecuta en dos momentos clave:
Formación y aireado de la andana: Permite entrar al lote con mayores niveles de humedad para acelerar el oreo, protegiendo la hoja cuando aún es flexible.
Unificación por volumen: Juntar hileras para garantizar una alimentación constante y eficiente de la rotoenfardadora, trabajando con material seco pero minimizando el desprendimiento foliar.
Lograda la andana perfecta, el ciclo se cierra con la compactación, donde el formato se ajusta al modelo de negocio. La elección entre fardo, rollo o megafardo responde a la zona geográfica y al destino comercial.
Massey Ferguson ofrece un portafolio de alta densidad que garantiza unidades compactas para minimizar pérdidas en el almacenamiento:
Enfardadora 1840: Destacada por su sistema de alimentación central (central feed), es la tecnología de referencia en zonas extra-pampeanas. Su diseño permite producir fardos uniformes de fácil manejo logístico para el traslado a largas distancias.
Rotoenfardadora 4180 con cutter: Una herramienta revolucionaria para sistemas intensificados y tambos. Cuenta con un sistema de hasta 25 cuchillas, configurable en 0, 12, 13 o 25, controlado íntegramente desde la cabina del tractor. Esta versatilidad permite ajustar el largo de fibra sobre la marcha, optimizando el tiempo de mezclado en el mixer y mejorando la eficiencia de la dieta animal.
Megafardos: Diseñados para la exportación y sistemas de alta demanda, donde la densidad máxima es innegociable para la eficiencia del transporte.
Cada decisión tecnológica en la cadena de henificación tiene una traducción directa en la rentabilidad: se convierte en litros de leche o kilos de carne. Como enfatiza Silvia Olivo, el uso de sistemas como el cutter no solo mejora la densidad del rollo, sino que acelera los tiempos de mezclado y optimiza el largo de fibra, impactando directamente en la eficiencia de conversión del rodeo.
La propuesta de Massey Ferguson en ExpoAgro subrayó que el camino hacia la competitividad es la minimización de pérdidas.










