De la eficiencia de corte al acondicionamiento de precisión

Miguel Forni, docente y especialista en máquinas forrajeras, analizó lo que mostró ExpoAgro para el sector. “La eficiencia mecánica es el pilar fundamental para preservar la calidad”, aseguró.

Bajo el sol de ExpoAgro, el Ingeniero Agrónomo Miguel Forni, titular de la Cátedra de Mecanización Agrícola de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA – UNL), realizó junto a TodoAlfalfa un recorrido por los diferentes stand de la muestra donde se exhibía maquinaria agrícola forrajera.

En un contexto donde la eficiencia en la reserva de nutrientes define la rentabilidad ganadera, Forni destaca que la tecnología no es un fin en sí mismo, sino el medio para maximizar la cosecha de materia seca de alta calidad.

Está recorrida técnica nos permite tomar el pulso a una industria que no se detiene. En ese marco, Forni manifestó que “como docente e investigador de la Facultad de Ciencias Agrarias (UNL), entiendo que la reserva de forraje no es solo una tarea de recolección, sino un proceso de ‘minería de nutrientes’ donde la eficiencia mecánica es el pilar fundamental para preservar la calidad”. 

La mecanización actual ya no busca sólo velocidad, sino una integración inteligente entre potencia y fisiología vegetal. Todo comienza en el suelo, con el primer eslabón crítico: el corte y el acondicionado.

Innovaciones en el corte: Segadoras y sistemas de acondicionamiento

La diversidad de segadoras observada reflejó un mercado segmentado con precisión. Forni analizó desde soluciones para el pequeño productor hasta equipos de escala global, diferenciando claramente los sistemas de enganche a tres puntos de los modelos de arrastre.

Entre las novedades de alto desempeño, se destacó un sistema presentado por John Deere, cuya transmisión cardánica permite a la máquina operar con total versatilidad a ambos lados del tractor, optimizando las maniobras en cabecera y el aprovechamiento de la ventana de trabajo. 

En el segmento de enganche a tres puntos, Kubota presentó modelos de 2.5 metros que rompen el estándar al incorporar triple cuchilla por plato; este diseño permite un corte limpio y eficiente incluso con tractores de baja potencia (desde 50 HP), ideal para productores medianos que buscan tecnificarse sin cambiar su unidad de potencia.

En cuanto al tratamiento del material, el análisis se centró en la especificidad del acondicionador:

Rodillos de goma: Ideales para leguminosas como la alfalfa, donde se busca aplastar el tallo sin desprender la hoja. Modelos como los de Gauss presentan diseños acanalados más redondeados y menos agresivos.

Sistemas de mayales (Dedos): Presentados también por Gauss para gramíneas. A diferencia del aplastado, este sistema golpea la planta para quebrarla o crackearla, acelerando la pérdida de humedad en especies de tallo más rústico.

Análisis de eficiencia operativa:

Velocidad de mantenimiento: Se resaltó el sistema de cambio rápido de cuchillas de John Deere, que mediante una herramienta específica reduce drásticamente los tiempos muertos en el campo.

Escalabilidad: Desde las segadoras de 1.5 metros de enganche trasero para minifundistas, hasta los imponentes sistemas «mariposa» de Kuhn, que combinan unidades frontales y laterales para alcanzar anchos de labor de hasta 13.40 metros con unificador de andana integrado.

El arte del rastrillado: Copiado de terreno y unificación

Tras el corte, el rastrillado define la uniformidad del secado. Forni puso el foco en la ingeniería del copiado de terreno, esencial para evitar la incorporación de tierra al forraje.

En el caso de los rastrillos estelares en V, marcas como Indecar y Mainero han evolucionado este sistema tradicional. La configuración técnica de 15 soles es una respuesta inteligente para mover el forraje que queda directamente bajo el tractor en configuraciones de cordón impar. 

El uso de resortes de amortiguación y chasis con múltiples ruedas de apoyo asegura un seguimiento preciso de las irregularidades del suelo.

En el caso de Indecar se posicionó con un rastrillo que destaca por su «limpieza»: posee 40 dientes por estrella (un número superior al estándar) y un sistema de resortes de amortiguación que permite que cada sol flote sobre las irregularidades del suelo sin enterrarse.

Mientras que en Mainero la innovación radica en la inclusión de soles centrales de menor diámetro. Estos se encargan de remover el cordón de pasto que queda bajo el chasis del tractor en pasadas de número impar de hileras, garantizando un secado parejo de toda la masa. 

La configuración de múltiples ruedas de apoyo (centrales y en los extremos) y la apertura hidráulica para posición de transporte/trabajo completan una oferta que prioriza la estabilidad mecánica.

En tanto que en los giroscópicos, aunque el costo es una barrera para el mercado de heno convencional, las marcas demuestran su valor con sistemas al enganche de tres puntos y barras de articulación que permiten que las ruedas traseras acompañen el giro del tractor. Su versatilidad para formar cordones dobles o únicos mediante el desplazamiento de rotores es inigualable.

Evolución en el henificado: De los fardos prismáticos a los rollos de alta precisión

La tecnología de compactación ha evolucionado hacia la «henificación de precisión». En las rotoenfardadoras de cámara variable, el número de bandas define la estrategia operativa.

Forni subrayó que la inclusión de sistemas «cutter» (cuchillas procesadoras) es hoy una exigencia para quienes buscan calidad, ya que el sensor de humedad permite monitorear el punto exacto para la fermentación o almacenamiento seguro del material.

Automatización y logística

El cierre del recorrido abordó el «cuello de botella» del sector: la mano de obra. Allí se pudo ver el  recolector automático de fardos, una máquina disruptiva capaz de procesar 600 fardos por hora (unas 8 hectáreas/hora). 

Este equipo agrupa 14 fardos pequeños y los ata con hilo (twine) para formar un único bloque sólido, facilitando la logística de carga y estibado sin intervención manual. Equipado con múltiples sensores de velocidad y carga, resuelve la escasez de personal en las tareas de recolección.

Para el segmento de exportación directa, se presentaron carros forrajeros de 41 m³ . Estos equipos requieren tractores de 200 HP y están diseñados para recolectar el material picado y llevarlo directamente a la planta de compactado o secado, eliminando por completo la necesidad de confeccionar rollos o fardos intermedios en el campo.

Una solución para cada escala

La recorrida junto a Miguel Forni confirmó que la industria ofrece hoy una respuesta tecnológica para cada realidad productiva, desde el pequeño productor del sur con segadoras de 1.5 metros, hasta las grandes empresas exportadoras con sistemas automatizados de alta capacidad.

No obstante, la conclusión académica es contundente: el estándar mínimo actual es la precisión. La incorporación de sensores de humedad, balanzas y sistemas de corte (cutter) ya no es un lujo, sino una necesidad para garantizar la calidad de las reservas. 

El conocimiento técnico aplicado y la correcta regulación de la maquinaria son las herramientas que transforman el hierro en rentabilidad y sostenibilidad para el agro argentino.