Escribe Ing.Agr. Juan Lus
Gte. de Desarrollo de Las Praderas Semillas
Consultor privado
Co-conductor del Podcast: Dos por el Pasto
La ganadería argentina está pasando por un momento histórico indiscutible. Una actividad que requiere para su desarrollo un escenario auspicioso de largo plazo, parece por fin tenerlo, sin depender ya, sólo de políticas locales históricas con vaivenes constantes. La sensación, es que el mercado nos empuja invariablemente a un escenario de varios años de crecimiento ineludible.
Ante esta premisa, como un tren furioso, la ganadería estaría demostrando que por fin ha soltado sus frenos, intentando salir pesadamente de la estación, ya no en un viaje corto y especulativo como tantas otras veces lo ha hecho. Parece que ahora, ante este contexto, quiere además probar también los rieles, para ver si después de tantos años, está en condiciones de correr más lejos y deprisa.
Para ir a toda velocidad, ese pesado tren, requiere de un orden que le permita coordinar no sólo las tareas básicas para funcionar. Necesita también una provisión de carbón y agua para crear el vapor necesario que lo habilite a tomar la velocidad buscada. Esta inercia pavorosa, requiere de operarios, que debajo del tren, coordinen su circulación, que hagan los cambios de vías necesarios, que eviten que choque con otras formaciones, y por sobre todas las cosas, que aseguren que los rieles, no sólo estén firmes, sino que, sobre todo, existan.
Por eso, este artículo, busca hacer un análisis básico del estado de situación del tren ganadero, para intentar interpretar si puede correr como cree. Busca comprender si por delante, existen las vías, y si están, cuál es su estado. Luego será cuestión de ordenar cómo deben funcionar. Ese es tema de otro debate.
No se pretende hacer un recorrido por estadísticas ya conocidas, sino analizar mediante éstas, el estado sobre el cual pretende correr. Busca un abordaje simple, tan simple, como preguntarse hasta dónde podemos llegar con la infraestructura que tenemos desde la evaluación del tendido ferroviario.
¿Qué viene pasando en la ganadería de carne argentina?
Según el Informe Semanal del 1 de agosto de 2025 de la Bolsa de Comercio de Rosario, SENASA informó que, durante 2025 se vacunaron contra la aftosa 49,4 millones de cabezas contra los 50,6 millones del mismo período en el año anterior. Esto representa una caída general del 2,4% del stock nacional.
Lo que más resalta este informe, es la caída de vientres. Con un total de hembras reproductivas de 27,4 millones, las existencias del 2025 demuestran unas 825.000 hembras menos; y remarca: “la extracción es demasiado fuerte, al punto de exceder el límite de la reposición”.
Según SENASA, hubo una pérdida de 1,2 millones de cabezas desde 2022. Las fuertes sequías llevaron a una liquidación. Surge aquí la primera pregunta: ¿Qué tan sólido es nuestro sistema ganadero que ante un evento climático adverso que limita la producción de forraje, obliga a deshacerse de cabezas? ¿Tenemos rieles sólidos para que el tren transite con mínimos tropiezos si no llueve?
La frecuencia práctica de ocurrencia de sequías en la región pampeana es del 25-30% (con ciertas variaciones en virtud de las localidades consideradas y sin detallar); siendo a su vez, muy similar a la frecuencia de eventos con excesos hídricos. Sólo la “mitad” de los años cumplen con las precipitaciones medias que rondan el 25%, sin considerar siquiera su distribución.
La mitad de los años es “normal”. La otra mitad, es expresada como “años especiales”, como si ello no tuviese una recurrencia regular.
Surge aquí una nueva duda: ¿tenemos un esquema de alimentación que contemple estas “anomalías” climáticas que definitivamente son “regulares” por su aparición? Si el primer afectado de estos eventos es la cría, generadora y locomotora de este tren, ¿no se deberían considerar fusibles menos traumáticos que la liquidación de cabezas por motivos climáticos de ocurrencia y frecuencia comprobadas? Primer indicio de un riel flojo…el tren corre, pero cuando llega a un tramo de vía debilitado, debe aminorar la marcha o peor aún, detenerse para no descarrilar.
Sin embargo, a pesar de haber menos vientres, la cantidad de terneros se sostuvo, pasando de una relación ternero/vaca del 65,8% al 67,9% en el mismo período. Con esto aparecen otros interrogantes: ¿serán los rieles de la cría los más débiles? ¿Los terneros se cambiaron de tren o directamente se subieron a otro transporte que les permitió un tránsito más sólido?
El mencionado informe, también resalta: “la mejora reproductiva está a la vista, pero no se puede crecer sin proteger a los vientres”.
Categórico
Según otra publicación de Infocampo, recabando información publicada por el AZ Group en un informe del 1 de julio de 2025 para la Asociación de Abeerden Angus, Argentina produce con 49,4 millones de cabezas, unas 3.000 ton. de carne; mientras que Estados Unidos con 94,2 millones de animales, alcanza 14,1 millones de toneladas. Sobre esto, destaca: “esta disparidad subraya que el potencial productivo argentino no se limita al tamaño de su rodeo, sino a la productividad animal”.
Nuevas preguntas: ¿qué tan chico es nuestro rodeo y hasta dónde podría crecer? Ya se sabe que cuando el clima castiga, el rodeo se reduce. ¿Por qué? ¿Faltarán rieles que permitan sostener la adversidad climática? ¿Por qué la productividad individual no es la que debería ser? ¿Además de la cría, tenemos otros rieles flojos?
Y prosigue: “la excelente relación ternero/vaca es buena para Argentina, pero dista del 87% de Estados Unidos”. Y agrega: “También vemos que el peso de faena, si bien mejoró, sigue siendo muy bajo, con 232 kg. de res al gancho, contra 264 kg. de Uruguay, 252 kg. de Brasil y 432 kg. de Estados Unidos”
El famoso bajo peso de faena argentino. ¿Cultural quizás? ¿Cuestión de mercado? Este punto representaría quizás un análisis del sindicato de señaleros…
Según el informe de Angus: “…los productores están aprovechando el buen momento de precios para terneros y vaquillonas priorizando la toma de ganancias”.
La situación es clara. Luego de años de malos escenarios climáticos y de precios, el productor necesita recomponer su estado. Sobre el mercado de precios poco puede hacer, pero ¿qué ocurre con la inclemencia climática que obliga a bajar la carga animal? Desde ya que no puede hacer llover más, pero sí puede instrumentar mecanismos forrajeros factibles de morigerar el efecto.
No hay dudas que nos faltan vacas, nos faltan terneros, y nos falta peso de faena. Tenemos un tren corto y liviano.
Repasando el stock, distribución ganadera actual, y el posible futuro, puede inferirse el estado de las vías para determinar si es posible transitarlas con trenes más largos, pesados, rápidos y seguros…
El stock ganadero y su distribución
Según el Informe de Cierre de Existencias Ganaderas Bovinas al 31 de diciembre de 2024 del Ministerio de Economía, el total de cabezas asciende a 51.626.909 animales, siendo la distribución vacuna, conformada de este modo.











