Lluvias, disponibilidad forrajera y buen ánimo en la ganadería santiagueña

Tras años de sequía y el deterioro de las pasturas, la producción de carnes estaba en jaque. Sin embargo, los registros de los últimos meses devolvieron la esperanza al campo. El precio de la carne, firme y en aumento, genera altas expectativas.

La ganadería en Santiago del Estero atraviesa un momento de reconfiguración estratégica. Tras enfrentar periodos en “rojo” por una situación climática extrema que puso a prueba la sostenibilidad del sistema, el escenario actual se presenta como un punto de inflexión necesario para la estabilidad de los rodeos. 

Este año marca un periodo de «alivio y recuperación» que trasciende lo meramente meteorológico; representa la oportunidad de fortalecer la resiliencia productiva de un sector que ha operado bajo condiciones defensivas durante las últimas campañas. 

El presente ciclo biológico de la hacienda encuentra hoy un respaldo ambiental que permite proyectar una recomposición de los índices productivos, vinculando de manera directa la mejora climática con una optimización sin precedentes de los recursos naturales en los establecimientos locales.

Las precipitaciones, un factor clave

El portal Campo para Todos realizó un relevamiento con voces de productores protagonistas de la cadena cárnica. La disponibilidad de pasto es el factor que determina la escala de la operación y el margen neto del productor. Con la normalización del régimen de lluvias, la matriz alimenticia de la región ha experimentado un salto cualitativo:

Recomposición de perfiles de suelo: Las precipitaciones han permitido que la humedad alcance niveles de profundidad críticos, asegurando una reserva hídrica fundamental para enfrentar la latencia de los próximos meses.

Recarga de reservorios y fuentes de agua: La escorrentía ha facilitado el llenado de represas y la estabilización de acuíferos, eliminando el sobrecosto logístico que implica el acarreo de agua en épocas de crisis.

Distribución y eficiencia hídrica: La regularidad de las lluvias ha favorecido la infiltración por sobre la escorrentía erosiva, maximizando la respuesta de la cobertura vegetal.

Este escenario de seguridad hídrica se traduce de forma inmediata en una transformación radical de la oferta de alimento disponible para los rodeos de cría y recría.

Además, con el desarrollo de pasturas megatérmicas, acompañado por buenos perfiles de humedad, permitió que se generen volúmenes de forraje que permiten una mayor carga animal por hectárea.

Con la “abundacia” de pasturas, en comparación con periodos anteriores, se genera una la mayor disponibilidad de pasto reduce drásticamente la necesidad de suplementación con concentrados o granos (bajando costos operativos), lo que impacta positivamente en el estado corporal de las vacas, mejorando los índices de preñez y acelerando la ganancia diaria de peso en las categorías de recría.

En ese marco, desde el portal dialogaron con diversos productores. El ingeniero agrónomo Nicolás Salomón de Tintina, destacó: “las expectativas son muy buenas. Tenemos un verano atípico, con lluvias que superaron lo normal. Estamos contentos y esperanzados por el año que se avecina. Las lluvias comenzaron en diciembre, lo que postergó la fecha de servicio. Las vaquillones recién pudieron atorarse en diciembre, cuando lograron la condición correcta. En cuanto a vacas, estamos en un periodo normal de servicio y creemos que habrá buenos índices de preñez.”

Tintina

El «ánimo» del productor es un indicador adelantado de las tendencias de stock. Las expectativas favorables actúan como un disparador de decisiones económicas complejas, como la inversión en genética o infraestructura. 

El cambio de humor reportado en Santiago del Estero sugiere que el sector ha salido del «modo supervivencia» —donde la prioridad era minimizar pérdidas— para entrar en una fase de apuesta al crecimiento.

Este optimismo se fundamenta en la previsibilidad que otorga el pasto. 

En Matará, las pasturas se recuperan

Desde esa zona, el productor José Ferreiro, explicó que “en comparación con los últimos cinco años estamos en la gloria”, sin embargo las lluvias desde mediados de enero “vienen errando” y solo se registraron entre 10 y 20 milímetros que con días de 50 grados “se lleva todo”.

“Necesitamos una buena lluvia para consolidar. Durante la primera quincena de enero eramos la pampa húmeda, hoy no tanto, pero estamos mucho mejor. Las pasturas pérdidas están volviendo”.

En términos de mercado, este «buen ánimo» se traduce en una clara señal de retención de vientres: el productor, al contar con recursos forrajeros, opta por no liquidar su capital de trabajo y busca aumentar la producción. 

Mantará

En Frías, Juan Rizzo, productor de la región destacó la abundancia de pasturas. “Este año viene siendo histórico en lluvias, comparado con anteriores registros. No sufrimos el calor extremo de años anteriores y tenemos buena calidad y cantidad de pastura, sobre todo de Gatton Panic”.

En tanto, desde Lavalle, Ramiro Ruiz de los Llanos marcó que la producción en alza es por las lluvias históricas que se registran. Calificó el escenario como “increíble” y aseguró que hubo lotes que recibieron hasta 170 mm, promediando los 600 mm, algo que no se veía hace tiempo. “Gracias a Dios se capitaliza con pastura”, concluyó.

Lavalle

Esta oportunidad permite a la ganadería santiagueña la posibilidad de “caminar sobre seguro”, al menos en el mediano plazo, pero también lleva a que el productor planifique una “gestión eficiente del forraje”.

Esto ofrece la oportunidad financiera para recomponer las existencias ganaderas, apuntando a recuperar los niveles de stock previos a la sequía y mejorar la productividad por vientre.

Fuente: Campo para Todos