Para lograr la máxima eficiencia en cualquier cultivo debemos tener las mejores condiciones. Si pensamos en alfalfa, necesitamos un “suelo ideal”, por lo tanto es vital contar con profundidad, un piso aireado y con poros adecuados, estables y con capacidad de abastecer de manera rápida agua y nutrientes a sus raíces.
En ese marco, desde Maxan trabajan para lograr sustentabilidad y ponen al “suelo” en un lugar clave para lograr mayores y mejores producciones. El Ingeniero Agrónomo Ariel Cortina, socio de la empresa, destacó que “en la actualidad, por diversos motivos, es conocido que los suelos están compactados con un aumento notable de densidad aparente, con sectores impedidos que generan encharcamientos y pérdidas de plantas, ni hablar de la pérdida de eficiencia en los principales recursos, agua y nutrientes”.
Por ese motivo, “para encontrar la solución debemos recurrir a lo que dice la ciencia del suelo, para tener porosidad debemos unir los componentes del suelo, arena, limo y arcilla para formar agregados más grandes y estables”.
Ese es el objetivo de Maxan, poder unir todos los componentes del suelo y generar mayor porosidad, menor densidad aparente, mayor estabilidad estructural, más aire, más agua y mayor crecimiento radicular, según estudios desarrollados en el laboratorio de la facultad de agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA). Además, logró retener casi un 25% más de agua a capacidad de campo, aumentar la materia orgánica y la liberación de nutrientes.
Remarca Cortina que “Maxan es el camino hacia la recuperación real de la capacidad productiva de los suelos que permitan lograr alcanzar el potencial genético de los cultivos, Maxan es Maximizar Agua y Nutrientes a partir de mejorar de manera perdurable y acumulativa cada mm de suelo”.
A modo de ejemplo, un ensayo en Ceres demuestra cómo una aplicación acelera notablemente el rebrote de la alfalfa. Esta tecnología se perfila como una solución estratégica para intensificar la producción forrajera y la eficiencia ganadera.

En un escenario agrícola y ganadero cada vez más competitivo, la optimización de los recursos y la maximización de la productividad son imperativos para la sostenibilidad del negocio.
La producción de forraje de alta calidad, como la alfalfa, es la piedra angular de cualquier sistema ganadero eficiente. Maximizar el rendimiento de cada hectárea no solo impacta directamente en la rentabilidad, sino que también define la resiliencia del sistema productivo frente a los desafíos climáticos y económicos.
En este contexto, la búsqueda y validación de nuevas tecnologías que potencien los cultivos forrajeros es una prioridad estratégica. Un reciente ensayo de campo en la zona de Ceres pone de relieve el potencial de estas innovaciones, demostrando resultados notables con la aplicación del producto Maxan.
Los ensayos a campo son la herramienta fundamental para validar la eficacia de cualquier nueva tecnología agrícola, ya que proporcionan datos concretos sobre su desempeño en condiciones reales de producción.
El estudio realizado en un lote de alfalfa en la zona de Ceres, en la provincia de Santa Fe, ofrece una evidencia clara del impacto de Maxan en la velocidad de rebrote y el desarrollo del cultivo, un factor crítico para intensificar la producción de materia seca.
La metodología del ensayo fue precisa y enfocada en medir la respuesta del cultivo tras el corte. Los parámetros clave de la prueba fueron los siguientes:
• Cultivo: Alfalfa
• Ubicación: Zona de Ceres
• Producto aplicado: MAXAN
• Tipo de aplicación: Foliar
• Dosis: 3 litros por hectárea (3 litros/ha)
• Momento de aplicación: Aproximadamente 7 días después del corte.
El resultado principal fue contundente: la alfalfa tratada alcanzó una altura de más de 40 centímetros tan solo 13 días después de la aplicación.
Este dato representa una tasa de crecimiento excepcional y se traduce directamente en beneficios prácticos para el productor. Esta aceleración permite a los productores acortar el intervalo entre cortes, aumentando así el número total de cosechas posibles dentro de una temporada de crecimiento y, en consecuencia, el rendimiento acumulado de materia seca por hectárea.
Además, un desarrollo más vigoroso suele estar asociado a una mejor calidad nutricional del forraje, un factor determinante para la producción de carne y leche.
Por lo que este ensayo demuestra cómo una intervención tecnológica específica puede mejorar de forma tangible el indicador clave de la velocidad de rebrote, conectando directamente la innovación en nutrición vegetal con la rentabilidad y la eficiencia del establecimiento.
Más allá del incremento inmediato en el rendimiento, las tecnologías avanzadas de nutrición vegetal juegan un rol crucial en el desarrollo de una agricultura más sostenible.
Herramientas como Maxan, que promueven un uso más eficiente de los recursos disponibles, son fundamentales para la salud a largo plazo de los agroecosistemas.
Los resultados observados en Ceres sugieren que Maxan puede ser una herramienta eficaz para la intensificación sostenible. Al promover un rebrote más rápido y vigoroso, se optimiza el aprovechamiento del suelo, el agua y los nutrientes, permitiendo producir más forraje en la misma superficie y en menos tiempo.
Este principio es un pilar fundamental para el cuidado del suelo, ya que reduce la presión sobre la expansión de la frontera agrícola.
Adicionalmente, un crecimiento acelerado del cultivo favorece una cobertura vegetal más rápida y densa del suelo después del corte. Esta cobertura es un factor clave para su conservación, ya que ayuda a protegerlo de la erosión eólica e hídrica, contribuye a mantener la humedad y fomenta las condiciones para la actividad biológica.
De este modo, la aplicación de Maxan no solo impulsa la productividad, sino que también puede contribuir a reforzar las buenas prácticas agrícolas. Innovaciones como esta están redefiniendo el futuro de la producción forrajera, alineando los objetivos de rendimiento con los de la sostenibilidad ambiental.
El ensayo de Maxan en alfalfa debe ser visto como una clara demostración del potencial que las nuevas tecnologías tienen para resolver desafíos productivos concretos y mejorar la eficiencia del sector agropecuario.
La evidencia muestra que una aplicación foliar estratégica puede acelerar drásticamente el ciclo productivo de un cultivo clave como la alfalfa, generando un impacto directo en la disponibilidad de forraje de calidad.
La adopción de herramientas innovadoras y validadas a campo, como Maxan, se presenta como un camino decisivo para que los productores no solo mejoren su rentabilidad, sino que también avancen hacia modelos de producción más resilientes, eficientes y sostenibles.
