Alfalfa: Basigalup nos ayuda a entender a España como potencia

TodoAlfalfa accedió a un informe exclusivo del especialista elaborado tras su viaje a ese país para participar de la JECA 2024. En la campaña anterior, cultivaron mas de 200 mil hectáreas con alfalfa, la mitad se destino a la industria del deshidratado.

En 2023 España cultivó 211.700 ha con alfalfa, de las cuales 105.000 ha se destinaron a la industria del deshidratado, habiendo producido para este fin un total de 1.263.000 toneladas métricas (TM). Usualmente, de la producción total de alfalfa, el 20% se destina al mercado interno y el restante 80% a la exportación; sin embargo, el año 2023 fue muy particular, como se explicará más adelante.

TodoAlfalfa accedió de manera exclusiva a un informe elaborado por el ingeniero Agrónomo del INTA Daniel Basigalup realizado tras su reciente viaje como pone te de las JECA 2024.

A lo largo del país existen cerca de 60 plantas de deshidratado. Las zonas de cultivo, por orden de importancia, son las siguientes:

  1. Aragón: con mayoría de explotaciones de pequeña a mediana extensión donde se hacen 5-6 cortes/año en regadío y 3 cortes/año en secano;
  2. Cataluña: también con explotaciones de pequeña a mediana extensión con 5-6 cortes/año bajo regadío;
  3. Castilla-León: donde en explotaciones de tamaño mediano a grande se hacen 5 cortes/año en regadío y 3 cortes en secano;
  4. Andalucía: 9 cortes/año en extensiones medianas a grandes bajo riego;
  5. Navarra: 6 cortes/año en extensiones de mediano tamaño;
  6. Castilla-La Mancha: 7 cortes/año en grandes extensiones bajo riego;
  7. Extremadura: explotaciones medianas a grandes con 7 cortes/año bajo riego.

Las posibilidades de incrementar la producción se centran en la incorporación de nuevos regadíos y/o en la modernización de algunos ya existentes.

Panorama varietal

En España, más que variedades comerciales definidas, se utilizan en la gran mayoría de los casos ecotipos, es decir poblaciones cultivadas y cosechadas durante muy largo tiempo en determinadas áreas, lo que hace que presenten una gran adaptación a los ambientes en los que se utilizan.

El Reglamento Técnico de Control y Certificación de Plantas Forrajeras de España reconoció en diciembre de 2010 cinco ecotipos, a saber:

:

  • Aragón, cultivado en el Valle del Ebro y ríos afluentes (Comunidad de Aragón);
  • Ampurdán, proveniente de la zona del mismo nombre en la Comunidad de Cataluña, hacia la frontera con Francia;
  • Tierra de Campos, de las provincias en León, Palencia, Valladolid y Zamora en la Comunidad de Castilla-León;
  • Mediterráneo, de las provincias de Valencia y Alicante (Comunidad Valenciana) y de Murcia (Comunidad del mismo nombre);
  • Alcoroches, proveniente de las provincias de Guadalajara (Comunidad de Castilla-La Mancha) y Teruel y Zaragoza (Comunidad de Aragón)

En la Figura 1 se muestran las zonas de origen de los cinco ecotipos españoles

     Figura 1. Zonas de origen de los ecotipos de alfalfa españoles según Ignacio Delgado (1996)

La clasificación española del grado de rebrote otoñal de la alfalfa utiliza un coeficiente que va desde el 1 (muy lento) a 10 (muy rápido). Basado en eso, Aragón tiene un valor de 4,4 (se correspondería con un GRI 5 de nuestra clasificación), Ampurdán es 2,3 (GRI 3), Tierra de Campos 2,9 (GRI 3-4), Mediterráneo 8 (GRI 8) y Alcoroches 2,1 (GRI 3).

El ecotipo más difundido es Aragón, del que deriva un alto número de variedades comerciales de origen nacional. Las 17 variedades de alfalfa oficialmente inscriptas en el Catálogo de Variedades Comerciales y Protegidas de la Oficina Española de Variedades Vegetales son (consulta en la página oficial hecha el 15/3/2024): Alfamed, Almar, Altiva, Ampurdán, Aragón, Baraka, Campera, Capitana, Gilboa, Melissa, San Isidro, Sprinter, Sutter, Tierra de Campos, Verdal, Verdor y Victoria. Si bien Aragón, Ampurdán y Tierra de Campos, como fuera dicho, son ecotipos, se han inscripto oportunamente como “variedades”. Por otro lado, la mayoría de las variedades españolas derivan de Aragón, como es el caso de Baraka, Campera, Capitana, San Isidro, Verdal y Victoria. El resto son de procedencia mayoritariamente extranjera.

Los datos más recientes de evaluación de variedades en España se publicaron entre 1998 y 2010, en los que -además de las variedades comerciales registradas- se ensayaron otras de procedencia extranjera, especialmente de Australia y Estados Unidos y, en menor medida, de Europa. A modo de ejemplo sobre los niveles de productividad, la media de un ensayo con 18 variedades conducido en Zaragoza bajo condiciones de regadío durante cuatro temporadas (1999-2002) y cortadas al 10% de floración, tuvo una media acumulada total (4 años) de 51,7 TM (TM = tonelada métrica = 1.000 kg) de MS/ha (rango: 45,5 a 59,3), con producciones anuales promedio de 9,7; 17,7; 13,0 y 11,3 para los años 1999, 2000, 2001 y 2002, respectivamente. En otro ensayo conducido en Cataluña entre 2005 y 2009, donde se compararon bajo riego 13 variedades, se obtuvo un rango de producción anual de 17,4 a 13,1 TM de MS/ha/año. Datos de un tercer ensayo conducido en Salamanca bajo riego, donde se evaluaron 26 variedades, las producciones anuales fueron desde 11,54 a 15 TM de MS/ha/año.

Producción de semilla certificada

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, publicados en 2018, la media de producción total de semilla certificada en España durante los años 2003 a 2017 fue de 1.031.344 kg/año, manteniéndose bastante estable hasta la actualidad. El promedio de hectáreas destinadas a la producción de semilla certificada ronda las 14.000 ha/año, concentradas en Castilla-León (11.500 ha). El resto se distribuye entre Aragón (1.490 ha), Cataluña (746 ha), Navarra (117 ha), Castilla-La Mancha (120 ha) y La Rioja (27 ha).

En 2017, de los 983.258 kg totales de semilla certificada obtenidos en España, las variedades más producidas fueron Aragón (593.719 kg), San Isidro (143.750 kg), Victoria (134.413 kg), Capitana (13.000 kg) y Tierra de Campos (6,191 kg). La oferta total del mercado se completa con la semilla importada, de la cual no tengo datos sobre su magnitud.

Mercado de alfalfa deshidratada

La comercialización de la alfalfa deshidratada española tuvo en 2023 una campaña muy atípica, dado que durante los meses de abril a junio el país sufrió una intensa sequía, lo que hizo subir significativamente los precios en el mercado interno, llegando a pagarse 400 €/TM para la calidad extra (supreme). Este hecho disimuló la marcada caída de las exportaciones hacia Emiratos Árabes Unidos (EAU), que se estiman para 2023 en una pérdida de unas 600.000 TM, y la disminución de los envíos a China por problemas logísticos. Esa combinación de factores originó una dramática disminución de los precios durante la segunda mitad del año, con exportaciones prácticamente paradas a EAU. En ese contexto, los precios pagados el 22/2/24 fueron de 265 €/TM para alfalfa extra (> 18% de PB y > 150 RFV), 240 €/TM para pacas de 1ra (17-18% PB) y 210 €/TM para pacas de 2da (15-16% PB). Respecto de enero 2024, esos valores significaron disminuciones de 15 €/TM para las dos primeras categorías y de 10 €/TM para la última. Nota: los valores son para productos a la salida de planta deshidratadora que se fijaron en la Lonja del Ebro, que es el mercado de referencia a España.

La situación descripta anteriormente plantea un panorama difícil para algunas empresas, dado que los precios con los productores normalmente se fijan para toda la temporada en marzo-abril. En consecuencia, para este 2023 los precios se definieron cuando los valores por tonelada eran altos. Si esas empresas lograron vender mucho al principio, la afectación no sería importante. Pero si no lo hicieron, es probable que finalicen el ejercicio en rojo o poco menos.

En opinión de algunos expertos, el panorama de la alfalfa deshidratada en España para 2024 aparece como complicado. Basados en la alta calidad del producto, que es reconocida pero que debe aún profundizarse con trazabilidad y otros factores comerciales, la industria está abocada a incorporar nuevos mercados, especialmente del SE asiático.