La reciente jornada organizada por el Clúster de Alfalfa en Colonia Vignaud, Córdoba, tuvo el encuentro de productores alfalferos con estudiantes del Instituto Salesiano y la presencia de empresas, sobre todo de fierros, que permitieron disfrutar de una jornada de dinámica a campo.
Además, en momentos de tensión y rapidez, como se viven en la actualidad, contar con el tiempo para compartir con pares, intercambiar opiniones e ideas y “hablar de otras cosas” siempre es positivo, y eso es lo que se plantea en cada encuentro que se realiza.
Gastón Urrets Zavalía, Manager del Clúster, estructuró, en diálogo con TodoAlfalfa, el propósito del encuentro sobre tres pilares fundamentales: la formación técnica del productor, la exhibición de innovaciones tecnológicas y la creación de espacios de vinculación.
En una “mesa redonda” de la que participaron comercializadores de heno, el mensaje fue claro: “la campaña fue mala, sobre todo en el último trimestre, pero las expectativas son muchas”.
Además, quedó claro que una piedra en el camino no les hará cambiar el rumbo ni los objetivos a los productores que, con el corazón en la mano, buscarán poner a la “reina de las forrajeras” en el centro de la escena.
“El sector alfalfero argentino está protagonizando un cambio de paradigma: el fin de la lógica de oportunidad para dar paso a un modelo de negocio profesionalizado e industrial”, aseguró Gastón Urrets Zavalía.

Agregó que: “la maduración del mercado exige abandonar el mito del «oro verde» —aquella visión simplista de la alfalfa como un cultivo de baja exigencia— para adoptar una gestión empresarial puntillosa”.
«Aquel que usó la alfalfa como el oro verde, el fácil aplastar pasto y listo, bueno, ese no va a continuar. Seguramente es aquel que entiende cómo es el negocio, que se profesionaliza… ese que tiene más para seguir para adelante», apuntó Urrets Zavalía
Mientras continúa el proceso de crecimiento, “pasamos de 0 a 110”, dejó en claro que el desafío actual es escalar esta sinergia mediante la vinculación con otros espacios, entendiendo que la industrialización y la adopción de tecnologías estratégicas son las únicas vías para «desacoplar» el negocio de la dependencia climática y garantizar la previsibilidad que los mercados globales demandan.
Una campaña que comenzó con una sonrisa y terminó con lágrimas
La campaña actual funcionó como un catalizador de aprendizaje forzado, marcada por un contraste brutal. Octubre y noviembre ofrecieron condiciones que los productores describieron como «vivir en California», logrando forrajes de calidad premium aptos para la exportación más exigente.
Sin embargo, el escenario giró drásticamente a partir de febrero con un exceso hídrico de 720 mm que dejó lotes de 90 días sin poder ser cortados.
Tal como indicó César Brigato, productor de San Francisco: «Esta campaña me hizo aprender un montón de cosas… sobre todo en los tragos amargos». Lo que comenzó como un despegue prometedor terminó en un «carreteo» productivo donde la humedad impidió sostener los estándares transoceánicos.

Al desafío climático se sumó la presión de los conflictos bélicos internacionales, que dispararon los costos logísticos y de combustible, tensionando aún más la estructura de costos del productor local.
Edgar Carignano subrayó: «el rollo es plata que tenés ahí y esa plata tienes que defenderla con calidad». La logística de estiba y el resguardo de la mercadería se revelaron como factores críticos de gestión financiera.
Fernando Michelotti, vicepresidente del Clúster, dijo que ante la frustración climática, muchos consideraron abandonar el cultivo. Sin embargo, su decisión fue «apostar el doble» y sembrar más, buscando compensar con volumen y diversificación de estrategias. Por su parte, Gerardo Rosso, desde Sunchales, destacó que estas crisis «exprimen la cabeza» del productor para prever situaciones antes inimaginables.
Industrializar es el camino
Para estabilizar el sector, la estrategia se centra en la industrialización masiva y la diversificación de canales comerciales. Desde el Clúster, indican que si en un lustro logran que se instalen 15 plantas de secado eso permitirá procesar alfalfa con mayor humedad, neutralizando el riesgo climático en el momento del corte.
Por eso ponen el “ojo” en mercados lindantes como “Paraguay, Uruguay y Brasil”, destinos que “representan una ventaja estratégica, ya que permiten canalizar alfalfa sin necesidad de procesos de secado industrial previo, ofreciendo una salida inmediata para producciones que no alcanzan el estándar transoceánico”, aseguró Urrets Zavalía.
Para concluir, Urrets Zavalía destacó la madurez lograda: «Ya estamos despiertos, ya sabemos los conceptos, ya estamos hablando lenguas más elevadas». No obstante, para consolidar este salto hacia una potencia forrajera, el sector requiere un acompañamiento firme en términos de crédito de largo plazo y acceso a tecnología de vanguardia.
Por su parte, la dinámica de maquinarias permitió observar el desempeño de la última tecnología (dron, segadoras, rastrillos, enfardadoras y más). Esta apuesta tecnológica no es opcional; es la respuesta técnica necesaria tras una campaña que, por sus extremos hídricos, demostró que la precisión es el único blindaje posible para la rentabilidad.









