Innovación tecnológica para el forraje argentino

Días atrás, el concesionario Agro GM junto a la empresa Piersanti, representante de ROC en Argentina, realizaron una jornada a campo para mostrar el rastrillo ROC. Esta demostración, con los fierros en acción, permitió a productores ver las bondades de la herramienta.

Observar el catálogo técnico, mirar videos en YouTube, no es suficiente a la hora de planificar la compra de una maquinaria. ¿Ayuda?, claro que sí, pero poder ver el “fierro” en acción le permite al productor, contratista poder ver cada uno de los puntos necesarios en vivo.

Eso fue lo que permitió la jornada de demostración a campo organizada por Agro GM junto a Piersanti. Estas instancias de validación visual no solo exhiben maquinaria, sino que reducen drásticamente la incertidumbre tecnológica al permitir que el potencial comprador observe el comportamiento del equipo en su propio hábitat, el suelo.

La relevancia de este evento se mide por el costo de oportunidad. En una campaña marcada por demoras climáticas, el hecho de que más de 40 productores confirmaran su asistencia en lugar de «salir a trillar» —aprovechando la ventana de buen tiempo tras las lluvias— habla de la prioridad que hoy tiene la eficiencia forrajera. 

Como destacó Luis Wendel, gerente de ventas de Agro GM, estas jornadas responden directamente a «lo que le gusta al productor para poder ver el fierro en acción». Tras el éxito alcanzado en San Basilio a principios de mes, la convocatoria en Villa María ratifica que “poder ver” sigue siendo el motor de decisión en un sector que no admite errores de concepto.

La presencia de interesados muestra también la necesidad y la intención de buscar sistemas de recolección de forraje más sofisticados y limpios.

Un salto tecnológico…

La irrupción del agrupador de la mano de Piersanti/ROC viene a, en palabras de Wendel, «patear el tablero» del manejo tradicional. A diferencia de los métodos convencionales, esta herramienta levanta el cultivo y lo transporta a través de una cinta, depositándolo con suavidad sin que toque el suelo durante el traslado. 

El ingeniero agrónomo Pablo Cattani, asesor privado, estuvo presente en el lugar y destacó que “el diseño de ROC responde a una necesidad fisiológica del forraje. Acá hay que tener en cuenta que grande no es mejor. Podés armar una hilera más limpia porque no tiene tierra, muchísimo más esponjosa». 

Para Cattani, esa «esponjosidad» es la clave de una estructura tridimensional que redefine la eficiencia:

  • Permeabilidad al viento: Al crear una hilera con volumen pero sin compactación, se facilita el flujo de aire interno. Dado que el viento es un agente de secado más potente que la radiación solar, esta porosidad acelera drásticamente la pérdida de humedad.
  • Retención de hoja y velocidad: Al eliminar el arrastre agresivo contra el suelo, el equipo permite trabajar a mayores velocidades de avance manteniendo la integridad del material noble. La hoja, donde se concentra la proteína, permanece en la hilera y no en el rastrojo.
  • Ventana de trabajo: La tecnología permite operar en momentos de humedad más cercanos al punto crítico de procesado (enrollado o enfardado), optimizando los tiempos logísticos sin degradar la calidad por manipulación excesiva.

Desde Entre Ríos, dos productores/contratistas, dijeron presentes en la jornada y dialogaron con TodoAlfalfa valorando la tecnología que “no es un accesorio, sino una respuesta a la necesidad de hacer más rentable la actividad que tiene números cada vez más ajustados”.

Walter Buenar dijo a nuestro medio que “la eficiencia no es un concepto abstracto, sino una métrica de supervivencia. La irrupción de estos equipos busca resolver un problema estructural crítico en la cadena de valor del forraje: la incorporación de tierra y sedimentos en silajes y rollos.

La contaminación con tierra no es solo una cuestión estética; es un factor que eleva el contenido de cenizas, degradando el valor nutritivo y alterando la estabilidad de la fermentación en el silo. 

Identificó este «grave problema» como un lastre para la salud animal y la conversión alimenticia. Al reducir la entrada de material inorgánico, se mejora la higiene del forraje y se garantiza una dieta más pura. Como bien define el contratista entrerriano: «Hablar de eficiencia es hablar de ganar minutos y hablar de ganar minutos es hablar de ganar plata».

Por su parte, Luis Álvarez, ingeniero mecánico de Piersanti, remarcó que “el modelo ROC – ST 870 fue seleccionado como la alternativa más viable porque logra combinar de forma equilibrada el tratamiento de pastura y forraje, adaptándose a la diversidad de cultivos de la cuenca forrajera local”.

Este equipo representa un salto cualitativo frente a los tradicionales rastrillos estelares. Mientras que la tecnología de «estrellas» suele arrastrar el material sobre el suelo, la tecnología de correas o merger del ROC – ST 870 trata el cultivo con suavidad, permitiendo configuraciones de hilerado central, lateral o a ambos costados. 

Álvarez define la arquitectura de la máquina con precisión: «es un equipo muy simple… a pesar de la complejidad a la vista por tanto sistema hidráulico, es un equipo que tiene autonomía propia».

Esta simplicidad funcional elimina las barreras técnicas de compatibilidad, permitiendo que la innovación en el hilerado no dependa de la sofisticación del tractor, sino del diseño inteligente del implemento.

Para concluir, y destacando el porqué de la presencia de ROC en Argentina de la mano de Piersanti y de Agro GM como concesionario en gran parte de la región, destacó Luis Wendel que existe hoy una «demanda de una tecnología superior a lo que había en el mercado argentino», a la vez, observó que los asistentes quedaron «sorprendidos de la capacidad y la calidad que tienen» estos equipos. 

Sobre Agro GM

Desde sus inicios en 1995 como concesionario Massey Ferguson en Coronel Moldes, la firma ha consolidado una red estratégica en el sur y centro de Córdoba. Su expansión ha sido acelerada y planificada: a las sedes de Río Cuarto y Laboulaye se sumaron, a partir de agosto de 2025, las sucursales de Ucacha y Villa María, cubriendo así los nodos productivos más dinámicos de la provincia.

La ventaja competitiva de Agro GM reside en su portfolio integral, que permite cubrir todo el ciclo de henificación con una «paleta de opciones» que va desde el productor mediano hasta el gran contratista forrajero. 

Su catálogo incluye:

Segadoras: Modelos autopropulsados y de arrastre con anchos de labor que oscilan entre los 2 y los 5 metros.

Rotoenfardadoras: Equipos de última generación configurados con cutter y sistemas de atado dual (hilo y red), fundamentales para la versatilidad logística.

Enfardadoras prismáticas: Desde las versiones convencionales pequeñas hasta las megaenfardadoras, piezas clave para la optimización del transporte y el almacenamiento de gran escala.

Esta capacidad de proveer una solución completa bajo la bandera de Massey Ferguson posiciona a la empresa como un socio estratégico para quienes ven en el forraje un negocio de precisión y no una actividad secundaria.