“La base del campo es la alfalfa; no hay otro cultivo que se compare”

Lo manifestó Fernando Michelotti, productor alfalfero en la localidad de Morrison, en el sudeste cordobés. En diálogo con TodoAlfalfa habló sobre la necesidad de ser innovadores, los desafíos financieros y la resiliencia que tiene el productor.

El vicepresidente del Clúster de Alfalfa, Fernando Michelotti, dialogó con TodoAlfalfa en el marco de las Jornadas a Campo que se desarrollaron en Colonia Vignaud. Allí, entre máquinas y productores, dialogamos de distintos temas.

«Sin ellos (los socios) no podríamos tener clúster», afirmó con contundencia, reconociendo también que los productores y los proveedores de tecnología son una pata clave para pensar en un sistema productivo más eficiente y capaz de dar respuestas a las necesidades del mercado.

Fernando Michelotti, vicepresidente del Clúster de Alfalfa

Mercado que no puede ser respaldado por el producto argentino por depender del clima, por falta de industrialización y carencia de infraestructura de procesamiento. Michelotti observó con asombro que, en un ciclo de apenas medio año, las empresas han puesto en pista tres o cuatro equipos inéditos, demostrando una capacidad de renovación mecánica de clase mundial. 

Pero no es suficiente si todo dependerá del factor clima. Y ante la falta de financiamiento para acceder a plantas de secado, los riesgos climáticos dejarían de ser una fatalidad para convertirse en una variable manejable, permitiendo una competencia global mucho más agresiva. Como bien sintetiza Michelotti: «Nos falta el producto financiero… nos falta ahí un pasito que es de inversiones en tecnología, en planta».

Esta vulnerabilidad estructural quedó expuesta en la campaña, un ciclo que puso a prueba la resiliencia del productor. Lo que comenzó con una perspectiva promisoria se transformó en un «golpe duro» debido al exceso de lluvias, validando las advertencias que se escucharon en el Congreso Argentino de Forraje, donde Gastón Urrets Zavalía anticipó un «cuello de botella» que dejaría actores en el camino. 

El impacto económico de las lluvias fue severo, elevando los costos operativos de manera exponencial. No obstante, el manejo técnico del productor alfalfero especializado permite sortear estas crisis gracias a la propia biología del cultivo. En regímenes estivales de corte cada 30 días, con un potencial de hasta ocho extracciones anuales, la alfalfa ofrece una frecuencia de recuperación que otros cultivos no poseen. 

«Este año fue un costo muy elevado y eso costó muchísimo económicamente… el que hace alfalfa sabe, tenemos muchas posibilidades para seguir jugando», explica Michelotti, subrayando que la capacidad de respuesta es lo que mantiene al sector en pie frente a la adversidad climática.

Sin embargo, pese a los inconvenientes siempre se trabaja para encontrar soluciones. En el caso de Michelotti fue, este año, proveedor de alfalfa para los caballos de la «mega muestra» en la Rural de Palermo. Alcanzar la élite del polo y la alta competencia ganadera es un «trabajo fino en la comercialización» y una gestión de calidad. 

 «Ese es el sacrificio que te da el fruto y te da el orgullo de decir: ‘Mi chapa la conoce toda la industria'».

Para Michelotti, la alfalfa es el punto de partida que tracciona a la ganadería y abre camino a la agricultura. La diversificación no es una opción, sino la base de la supervivencia en el campo. «Para mí la base del campo es la alfalfa; no hay otro cultivo que se compare» cerró.