WL – Agvance aportó claves para maximizar la eficiencia de los forrajes conservados 

Junto al especialista Pablo Cattani brindaron detalles del arte de la alfalfa de precisión. El paso a paso para que el trabajo sea rentable y se traduzca en más kilos de carne o litros de leche.

La empresa WL – Agvance aportó un “marco general” de las claves para poder ser más eficientes a la hora de pensar en la producción de forrajes conservados. En uno de los auditorios de TodoLáctea, de la mano del ingeniero agrónomo Pablo Cattani, asesor privado y conductor de Espacio Forrajero, hablaron de la necesidad de seguir el paso a paso correcto para lograr rentabilidad.

El orador fue claro: “como analista técnico, es imperativo entender que no estamos ante una simple tarea de campo, sino ante una operación de precisión donde cada error se paga con litros de leche o kilos de carne perdidos”. 

Cattani propone una transición disruptiva hacia un «modo productivo», donde la eficiencia operativa es la única salvaguarda ante márgenes cada vez más estrechos. Además, la incorporación de tecnología al proceso productivo permite mejorar la producción pero es necesaria la gestión humana que pueda coordinar todo ello.

Cattani es enfático: la mejora real surge de la interdependencia. Un tractor con GPS o una enfardadora de última generación no garantizan calidad si el operador no comprende la fisiología del cultivo o si el proceso de toma de decisiones es defectuoso.

La dinámica de mejora se articula bajo tres ejes críticos:

Procesos: La hoja de ruta metodológica; el «cómo» sistemático que garantiza la repetibilidad del éxito.

Tecnologías: Las herramientas de precisión que expanden la capacidad operativa y refinan el producto final.

Personas: El eslabón más sensible. Son los responsables de la ejecución y, sobre todo, de la supervisión que transforma los datos en decisiones agronómicas.

Esta estructura es el cimiento para gestionar la «satisfacción» del productor, un indicador que mide el éxito real del ciclo forrajero, algo que no es abstracto sino una métrica de gestión directa que define la brecha operativa en el campo. Se expresa de la siguiente manera:

Cuando el producto final se aleja de la expectativa, la rentabilidad se desploma. Para revertir esto, debemos maximizar el Resultado Productivo, que se entiende mediante la relación:

Esta fórmula nos obliga a mirar más allá del volumen; nos exige analizar cuánto del potencial biológico de la alfalfa estamos capturando realmente y qué porcentaje de ese valor nutricional llega efectivamente a la boca del animal.

Jerarquizar la inversión…

Para Cattani, analizar la realidad conlleva prestar atención a distintos puntos de la misma. “No todos los factores impactan con la misma intensidad en el producto final” por lo tanto propone un esquema de prioridades para evitar que el productor malgaste recursos en variables secundarias mientras descuida lo esencial.

Los factores críticos primarios definen la calidad del producto y son “gestión operativa”. En primer lugar la especie elegida para sembrar, luego el estado de madurez, la cosecha y almacenaje.

A ellos debemos sumarle otros factores como las condiciones del suelo, la fertilidad y la variedad.